La sequía goleadora del RCD Mallorca se ha convertido en la principal preocupación del equipo balear. El conjunto de Luis García no ha marcado en cuatro de sus primeros ocho partidos de la Segunda División, un dato que lastra su rendimiento a pesar de la solidez defensiva mostrada. Esta falta de efectividad se refleja en un promedio de solo 91 minutos de juego por cada gol anotado en la presente temporada.

El técnico reconoció el problema tras el último empate a cero ante el Girona. "Tenemos que mejorar en la fase ofensiva, lo tengo entre ceja y ceja", explicó Luis García. En ese encuentro, el Mallorca no logró un solo lanzamiento entre los tres palos, evidenciando una falta de ideas y verticalidad en su juego. Esta situación se enmarca en una racha de resultados reciente preocupante, donde el equipo ha sumado únicamente un punto de los últimos seis en disputa.

Cambios tácticos sin éxito

Frente al Girona, García optó por un sistema con cinco defensas y dos delanteros, dando entrada a Puigmal, Moreno, Antonio y Buksa desde el inicio. Sin embargo, el equipo mostró un juego excesivamente horizontal y lento, con pocas incursiones por las bandas y sin buscar balones largos al área más allá de las jugadas a balón parado. A la hora de juego, el entrenador ya había revertido los cambios, un claro indicio de que el plan no funcionó.

A pesar de estos problemas, el Mallorca ocupa la quinta plaza de la clasificación con 14 puntos, fruto de cuatro victorias, dos empates y dos derrotas. Su próximo compromiso es ante el Las Palmas en Son Moix, un duelo clave para enderezar el rumbo.

La urgencia por encontrar soluciones es máxima. Con solo un punto de los seis últimos en juego, el equipo necesita redescubrir su identidad ofensiva. El delantero Fuentes, máximo goleador del equipo con cuatro tantos, será una pieza fundamental en este proceso. El partido del sábado ante el conjunto canario, undécimo clasificado, se presenta como una prueba de fuego para el proyecto de Luis García.

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