El origen de la iniciativa
El colectivo vecinal Brunzit, que se inspira en la tradición mallorquina del "sopar a la fresca", inició la campaña para reivindicar el uso vecinal de las plazas del centro de Palma. La idea surgió como respuesta a la creciente presencia de terrazas, comercios y servicios dirigidos principalmente a los turistas, que reducen los espacios donde los residentes pueden reunirse sin necesidad de consumir.
El formato de las cenas
Cada miércoles, cientos de personas se reúnen en distintas plazas del centro de Palma -como la Plaza Mayor, la zona de la Seu y la plaza d’en Coll- para convertirlas durante unas horas en comedores vecinales. Los asistentes llevan mesas, sillas, comida y, en ocasiones, música y bailes tradicionales, creando un ambiente pacífico y sencillo que ha generado gran repercusión en redes sociales. La convocatoria suele atraer a alrededor de 500 personas, aunque el número exacto varía según la plaza.
Reacción de la comunidad y autoridades
La iniciativa ha generado debate entre restauradores y empresarios de la zona, especialmente cuando las cenas coinciden con espacios ocupados habitualmente por terrazas. Algunos propietarios han expresado su preocupación por la interferencia con el funcionamiento comercial, mientras que otros ven la propuesta como una forma de equilibrar el peso económico del turismo con el derecho de los residentes a disfrutar de sus espacios.
El debate sobre turismo y espacio público
El movimiento se inserta en un contexto más amplio de protestas contra el modelo turístico balear. Desde manifestaciones multitudinarias hasta cadenas humanas en espacios naturales, los vecinos de Mallorca han buscado alternativas para recuperar la convivencia en las zonas más afectadas por la masificación turística. La campaña de las cenas en plazas es una de las formas más cotidianas y visibles de esta lucha.
Perspectiva de Menys Turisme, Més Vida
Según Dani Comas, portavoz de la plataforma "Menys Turisme, Més Vida", la reivindicación principal de las cenas es recuperar lugares que, según los colectivos vecinales, han dejado de estar pensados prioritariamente para los residentes. Estas cenas se suman a otras protestas celebradas durante los últimos meses, reforzando la demanda de un modelo turístico más equilibrado y respetuoso con la vida cotidiana de los isleños.
Conclusión
La última convocatoria tuvo lugar en la Plaza Mayor, donde cientos de asistentes compartieron una comida al aire libre, acompañada de música tradicional, reafirmando la importancia del espacio público como lugar de convivencia y no solo de actividad turística.
